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Gallego afincado en Madrid. Pasión por la gastronomía primero y por el vino después. “Recuerdo momentos realmente mágicos ayudando a mi abuela a hacer empanadas“, cuenta Mariano Fiscal. “Más tarde llegaría el vino. Me viene a la memoria una cena con colegas de facultad y un gran Rioja que lo cambió todo“. Fue éste seguramente el desencadenante de una relación emocional y pasional que ha ido labrando con el vino y sus elaboradores y de la que deja constancia en Mileurismo Gourmet des de hace cuatro años. Un blog deliciosamente escrito que confirma el gusto por la lectura y la escritura. “Me fue picando el gusanillo a fuerza de devorar grandes blogs de vino y gastronomía nacionales y extranjeros. La influencia más potente quizás haya sido mi querido Joan Gómez Pallarés“.

Mariano Fiscal es abogado, una profesión bastante opuesta al mundo del vino pues cuenta que “una va de compartir y la otra de pelearse con la gente; yo al menos no entiendo el vino sin compartirlo”. Además explica que  “la abogacía da mucha importancia a la imagen y es frecuente utilitzar el vino como elemento de sofisticación, algo que detesto“. Mariano, experto donde los haya en estas lides, tiene claro que “el vino ha de llegar a las nuevas generaciones como antaño, a través de las familias, y como un habitante más de nuestras mesas“. Reivindica la normalidad de tomar copas de vino “para disfrutarlo sin más; a la gente le asustan las maderas ígneas y las notas de sotobosque, y en una mesa o barra entre amigos, a parte de ser una horterada, están fuera de lugar”.

“Desearía que en España se invitara a la gente a beber vino como en Francia, poniendo el acento en el disfrute moderado y en sus virtudes, con absoluta normalidad”. Seguramente esta filosofía y otras razones son las que le han empujado a promover el III ranking de los 10 mejores vinos por menos de 10 euros. Las dos primeras fueron un éxito sin precedentes, con un panel de catadores de primer nivel. Ahora esperan repetir resultados y consolidar la iniciativa, pues como cuenta Mariano “los hay buenos a precio económico, pero no es fácil encontrarlos. En el precio lo que hay que pedir es sinceridad y honestidad. Más precisión y sencillez que fuegos artificiales“.

Este abogado sensato que suele acompañarse de una copa de vino al final del día “para disfrutarla y para probar todo lo que se ponga a mi alcance y seguir aprendiendo” detesta la palabra enoturismo porque le trae a la cabeza una imagen de masas invadiendo una bodega de diseño. “Adoro visitar viticultores, conocer su tierra, su forma de trabajar y luego verlo reflejado en el vino“, comenta Mariano. Es sin duda un romántico que colecciona experiencias “memorables” con Rodrigo Méndez en Meaño, José María Prieto en Ribeira Sacra, Elena Feliccetta o los Grasso en el Piamonte, Xosé Lois Sebio en Ribeiro “o una especialmente deliciosa con Sara Pérez en el Priorat disfrutando d’Els Escurçons en lo más alto de la finca”.

Se muestra convencido de que nunca en España se hicieron tantos y tan buenos vinos como en este momento y asegura que la asignatura pendiente son los grandes vinos de terruño. “Tenemos muestras emocionantes de vinos grandiosos provenientes la mayoría de productores pequeños y variedades autóctonas, pero falta que pasen los años y ese nivel se consolide“. La dulce espera, esa a la que está acostumbrada la cepa y el agricultor.

Mariano es amante de los grandes vinos de autor aunque dice que la balanza entre éxitos y decepciones “está desgraciadamente equilibrada” y lo atribuye a los muchos años de prosperidad vividos en los que el precio del vino era su mejor cartel. A pesar del desequilibrio, sigue impactándole y sobrecogiéndolos con “la tipicidad, la fidelidad al origen y la complejidad que de ella se deriva“. En otras ocasiones, reconoce, es el abanico de matices lo que le atrapa y pone por ejemplo los Jerez, Jura, Porto, Champagne, Cava y los Tondonia.

Además del ranking, está embarcado en otro proyecto digital de alcance internacional que es Wine Gossip From Sain, un cuaderno de vinos en inglés para ayudar al productor en la exportación. Y también está apoyando un local del equipo de Bagos que va a abrir en el centro de Pontevedra para disfrutar de los vinos más interesantes elaborados en el país. Seguro que el día de la inauguración será una buena ocasión para abrir un espumoso, aunque no hace falta esperar ningun festejo para descorchar. Quizás proponga para el brindis algún vino catalán pues considera Cataluñauna excelente zona de vinos por la influencia de Francia, con una sensibilidad importante con respecto al terruño“. Se muestra sorprendido por el nivel de muchos blancos a pesar de ser ésta una zona cálida, de la finura del cava y sobre todo de las garnachas y cariñenas del Priorat y el Montsant. Y también le dicen cosas algunos tintos de sumoll, según su opinión “una maravilla de variedad”. Le preguntamos por productores y realmente da en el clavo: “Quizás Terroir al Límit y su blanco escepcional, Ferrer Bobet con una cariñena para llorar, Carlos Esteva, Palacios y Finca  Dofí, Els Escurçons o camí de Pesseroles de Mas Martinet. Todos ellos emocionantes”.

Pero la patria tira y en el maridaje se envuelve de esa frescura galega y de la más cálida de las compañías… María:

vi

Un Goliardo Caiño 2006. Es un poema tinto de sal y mar de fondo que Rodrigo Méndez hace en Rías Baixas. Es capaz de reflejar en un trago todo lo que rodea a esas fincas de ensueño, pegadas al mar, y a mí me lleva directo a mi Pontevedra natal. Efecto ratatouille, lo llaman”.

moments

“Me agarraría a un Caiño en cualquier momento y lugar, de desayuno y hasta de perfume si hace falta, pero en realidad me saca la lagrimilla cuando estoy lejos de Galicia”.

persones

“Sin duda con mi mujer, María. Tengo la suerte de que sea éste uno de los pocos tintos que tolera y casi el único que disfruta, pero aunque no me siguiera en el trago, ella es sin duda la mejor compañía para cualquier cosa”.

*Fotografia cedida por Mariano Fisac

www.mileurismogourmet.com

www.winegossipfromspain.com

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Descobrir què amaguen aquestes mans no és fàcil. Un Clos Mogador de René Barbier del 98 li va canviar la vida i li va descobrir el Priorat. Ara l’admira, el sent i el viu amb una passió inusual, atrapat per la fascinació dels costers i la natura. Fredi Torres és enòleg i propietari de Saó del Coster, al rovell de l’ou de la DOQ Priorat, a Gratallops. Al celler és metòdic, treballa i viu a un ritme frenètic i és carismàtic en el gest i en la conversa. És social com el vi. Revela que tan sols s’amaga per Cap d’Any per gaudir en solitud d’una pel·lícula de les d’abans, de Audrey Hepburn i Sean Connery. Sensualitat i romanticisme? La resta de l’any, però, la divideix entre el treball i l’art de compartir vi, compartir taula i compartir experiències. I també de ben segur carícies, que veiem amb la Nini, una preciosa gata que va rescatar dels carrers de Falset.

Amb orígens familiars a O Grove en una familia de camperols sense vinya, se sent fascinat per Galícia, on ja elabora un albariño però on voldria obrir celler algun dia. És un home inquiet amb una història gens convencional al darrere. El silenci de la sala de bótes de Saó o la veu italiana abellutada que sona al chill out de casa seva res tenen a veure amb els discos que punxava com a DJ en una etapa prematura i convulsa. Parla 7 idiomes i té sang suïssa. Es nota en el mètode i en la neteja. Sap que sacrifica la vida personal però ho fa amb plaer. Rep a casa amics sommeliers de Monvínic i es desviu perquè experimentin la seva agitada història al voltant del vi. Convida a fer pigeage i recorda que els peus trepitgen futures anyades del Planassos, un gran vi.

Fredi Torres subjecta la copa de manera delicada. Influït pel caràcter femení de tres generacions -mare, àvia i besàvia, posa l’accent en què el seu alletament no va ser matern com el dels 3 germans, sinó a base de llet de vaca. Així s’entén que abans de dedicar-se al vi, volgués afinar i guardar formatges. La seva viticultura és orgànica i tradicional. Beu de Rudolph Steiner i té devoció pel ruc amb què llaura i per les gallines que li ponen ous a diari. Amant de la bona cuina – prepara un deliciós pesto amb collita de l’hort, reconeix tenir debilitat pels vins del Celler de l’Aspic de Falset però l’última adquisició en un restaurant han estat dos anyades excepcionals de Vega Sicilia, al celler de l’Hotel Sport. Els amics de sempre són, però, a Cal Llop.

En els seus plans comercials hi ha ampliar el percentatge de distribució de vi de Saó del Coster al país, ja que fins ara un 95% de la producció s’està exportant a l’estranger. Tòquio i Japó són el millor destí de Planassos. Allà sembla que s’entén i valora el poc rendiment dels costers prioratins. Aquí costa fer comprendre l’esforç i el sacrifici d’unes vinyes centenàries i d’una viticultura artesanal. Mentre destapa tres ampolles per compartir amb els amics de Monvínic, explica que mai en destapa de les seves quan té convidats. I això que venen de gust, sobretot quan tempta l’auditori amb el vi que prepara pel casament d’uns amics, un vi funky de syrah i garnatxa. “Un pim pam, 80 ampolles”, segons les seves pròpies paraules.

vi · moments · persones

“Per a mi un moment és un vi. I el vi no l’entenc si no és compartit. No puc respondre a aquesta pregunta”.

Però sense voler-ho ho fa. Preguntat pels vins del Priorat, no pot estar-se de mencionar Lo Givot i definir-lo com “un Priorat autèntic”. O el Dofí, de qui explica que li encanten els vins d’Álvaro Palacios, a qui assegura tenir un gran respecte. Amb Palacios són amics i es troben sovint. Les seves converses mai són de feina, sinó de gastronomia, motos, dones i, a vegades, toros. I amb què mariden? Amb champagnes vells. Sense voler-ho ja m’ha descobert seu seu vi ·moments · persones.

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